10 de diciembre de 2018

La existencia de la Unión Europea ha hecho posible un importante desarrollo económico que ha intentado armonizar el crecimiento entre los distintos Estados. Los fondos estructurales y de cohesión han sido, principalmente, los mecanismos utilizados para ayudar a las zonas más necesitadas, con el objetivo de que se experimente un desarrollo más armónico. Sin duda estas políticas han hecho posible que la ciudadanía las valore positivamente, a pesar de que en el campo de la integración política no se ha avanzado al ritmo que sería deseable. Pero se están produciendo fenómenos que ponen en serio peligro la propia existencia de la UE tal como la conocemos actualmente, que surgen a raíz de la gestión que se ha hecho de la crisis económica y la exigencia de la aplicación de políticas de austeridad que ha profundizado en graves desequilibrios sociales. Esto unido al fenómeno de la migración ha despertado en la población un sentimiento nacionalista, totalmente contrario a un aumento de la integración como respuesta eficaz a los desafíos a los que tiene que hacer frente.

El fenómeno del Brexit, sin duda, ha sido el detonante, al que hay que añadir el surgido con algunos gobiernos de los países del Este de Europa, Hungría y Polonia principalmente, a los que se ha sumado Italia, de un marcado carácter populista y enfrentados a las decisiones políticas de la Comisión.

De ahí que a la ciudadanía le asalte la inquietud sobre el futuro de la UE que tantos beneficios nos ha proporcionado. Esa inquietud nos lleva a formularnos algunas interrogantes como:

  • ¿Es necesaria la reformulación de las políticas económicas aplicadas hasta ahora para conseguir hacer más atractiva la pertenencia a la UE?
  • ¿Ayudaría una política más decidida sobre el fenómeno migratorio, que contemple el espíritu de asilo en el espacio de libertad que ha sido una de las banderas que hemos enarbolado?
  • ¿Se podría contemplar la reducción del espacio europeo en el que caso de que algunos Estados no aceptaran esta política?
  • ¿Podría, en esta situación de desafección de algunos Estados, incorporarse Madrid al eje Berlín-París como el núcleo de una renovada UE?
  • ¿Cómo se podría concienciar a la ciudadanía europea para que no vea a Bruselas como un ente lejano y ajeno a sus problemas?
  • ¿Cómo se podría implicar directamente para que se sienta partícipe de sus políticas?

Invitados:

Modera: Herminio Trigo, Vocal de la Junta Directiva de FUTURA.

Datos de celebración: IESA-CSIC (Córdoba), jueves 29 de noviembre de 2018 · 19:30 horas.

Organiza: Asociación para el Progreso y la Modernización de Córdoba FUTURA. Con el patrocinio de la Diputación de Córdoba y la Fundación Cajasol y con la colaboración del Instituto de Estudios Sociales Avanzados.